Han pasado casi dos años (o tal vez un poco más) desde que escribí por última vez en este blog. Y siento que muy poco, o nada, ha cambiado mi vida. De una forma u otra, siempre estoy infeliz. ¿Parece un mal chiste, cierto? ¿O tal vez una mala forma de llamar la atención, no es así? Pero bueno... no siempre se puede tener lo que se quiere. Nunca pretendí llamar la atención de nadie. Tal vez sólo compartir algunas preguntas sin respuesta, o algunas reflexiones. Siento que crecido mucho desde que dejé este blog por razones más fuertes que yo. Y no voy a hacer tapujos por ello. La razón es simple: tengo una tropa de estúpidos como compañeros de universidad. Les dio la gana con hostigarme constantemente y no encontraron mejor manera de joderme que tomar el link de este blog y hacerlo público en una página de cotilleos de la facutad. No hay nada más infantil que eso. De todas formas, me vi en la obligación de borrar una gran cantidad de entradas, la mayoría muy personales, como siempre ha sido.
En vista y consideración de eso, estuve muy alejada de este lugar. La verdad, lo echaba de menos. Como dije antes, siento que he crecido mucho desde que asumí mi misantropía como algo evidente y que no me causaba molestias. En serio, no me molesta preferir cualquier estupidez en lugar de estar con gente. No confío absolutamente en nadie. ¿No es eso alarmante? Bueno, si alguien lee esto y me conoce, por favor, llame a un psiquiatra o al idiota que se les ocurra, pero pague el tratamiento, ¿vale? No me siento incómoda, ni considero un error odiar a la humanidad. Creo que en el fondo siempre fue así, sólo que ahora desperté por fin y lo asumo sin problemas. No me siento culpable ni apartada de nada. Al menos no más apartada que de costumbre.
¿Novedades? Tengo una relación de pareja estable. Ya ha pasado un año y un mes y todavía seguimos juntos Parece mentira que alguien hubiese aguantado a esta loca enemiga de la sociedad por tanto tiempo, pero así fue. No somos los mejores amigos del mundo, pero supongo que funcionará para pretender un futuro. Al menos hasta que él decida volver con su ex pareja, claro está. Si se lo están preguntando, sí, soy una resentida. Y creo tener todo el derecho a serlo. Mi mala suerte ha sido tan abusiva que hoy en día no me importa mucho hacer un poco mal, para darle una cucharada de su propia medicina a mi historia. En mi opinión, lo únicos que valen la pena son los animales y la naturaleza. Sí, me hice pagana. Creo que es lo más lógico, considerando que detesto al ser humano y su estupidez monoteísta. Y si me lo preguntan, sí, me detesto a mí misma por ser humana. ¿Les cuento un secreto? Llevo más de 10 intentos de suicidio, y causa frustación no haber llevado ninguno a su final. Demasiado cobarde, supongo. Pero bueno, aún tengo toda una vida para intentar destruirme a mí misma, ya sea con un intento de suicidio con todas sus letras, un par de botellas de alcohol, un genocidio, o callarme todos mis remordimientos.
Comprenderán que esta entrada es "quite different" a lo que había escrito años atrás. He decidido no llevar más tapujos. No más lenguaje suave para decir lo terrible que son las cosas. Ya basta. Basta de mentiras, basta de bajarle el perfil a las cosas importantes. Honestamente, no tengo nada que perder. ¿Universidad?, ¿mi pareja?, ¿familia? Hey, por favor. Si perdiera todo eso, ¿qué más daría? No le tengo miedo a la muerte ni a la soledad. Y además, siempre hay perros que viven en la calle, ansiosos de hacer manada con algún extraño tan maltratado como ellos mismos.He abrazado toda clase de espectros terroríficos. Si alguien quiere llevarme de vuelta al más allá, le espero con los brazos abiertos y con una sonrisa de oreja a oreja. Me harían un favor a mí y al resto de los idiotas humanos. Todos felices, ¿no? Aquí espero. No otorgaré más detalles a nada porque honestamente mis pérdidas de memoria se han hecho tan recurrentes que ya ni sé cómo vuelvo a casa cada tarde.
Por ahora estaré masticando mi odio y mi frustración por una semana. Hasta el próximo Martes, criaturas sin rumbo.
El que piensa no sigue rutinas...
"Cualquiera con el poder suficiente como para hacerte creer cosas absurdas, tiene el poder para hacerte cometer injusticias" (Voltaire)
martes, 13 de octubre de 2015
miércoles, 7 de diciembre de 2011
domingo, 27 de noviembre de 2011
Los reproches no vienen porque sí...
Voy a ser sincera. Me han dicho que siempre estoy lanzando críticas y reproches. Y es verdad. Por costumbre, por una cosa de cómo me criaron, tengo la desagradable manía (desagradable para los demás, por cierto) de vivir criticando todo. Y entiéndase todo por TODO. Yo misma no me libro de ello. También vivo criticándome, la mayoría de las veces, por cosas que no merecen atención alguna. Sí, lo sé. Generalmente me preocupo de cosas "banales" e innecesarias. Pero a pesar de que lo sé, no opto por hacer un cambio. Y es que, en verdad... hacer un cambio requiere constancia, perseverancia, fuerza de voluntad y energía. Los tres primeros no los tengo; y energía no es algo que voy a usar en esto, así que demos por hecho que simplemente no voy a cambiar.
Ahora bien. La pregunta clave es: ¿Por qué tanto reproche? No me había tomado la molestia de averiguarlo hasta que mi mejor amigo me dijo "me haces muchos reproches" (o algo así). Y en verdad que lo hago, pero es con justa razón... al menos desde mi punto de vista. Es que yo no critico en vano. No critico por criticar. De hecho, hago la aclaración: soy crítica, no criticona. Critico, reprocho con justa razón cuando algo no me parece o me resulta incómodo. En especial el comportamiento de las personas.
Ahora que lo pienso, me doy cuenta de por qué siempre me incomoda el cómo es la gente. Y todo empieza con mis escritos. Me dedico a escribir desde que tengo nueve años. Desde ahí no he parado. Y es agradable. Fluyo en la prosa de una manera tal que plasmo en el papel mi utopía (que, incluso, no es perfecta), pongo ahí la idea de cómo me gustaría que fuera mi realidad. ¿Y los personajes? Uffff... ahí está la razón de todo. Hago, creo a estos personajes a mi antojo. Dicen y hacen lo que me acomoda, y siempre resulto triunfante. De hecho, los personajes principales son siempre mujeres y ¡curioso! resultan siempre como una proyección mía, de lo que soy, de lo que tengo oculto o de lo que me gustaría ser. En el fondo, si lo pienso bien... como que de cierta forma me gusta llevar el control de todo. Y como la realidad difiere de mi fantasía, tiendo a criticar todo.
Sin embargo, a pesar de muchas cosas, en el fondo mi realidad no es tan diferente de lo que mi imaginación da a luz. Salvo por lo obvio (y me refiero al espacio en el que se desarrollan mis historias), lo que ocurre entre los personajes es muy parecido a lo que me pasa con las gentes a mi alrededor. Como si fuera una puerta abierta a mis futuras experiencias, buenas y malas. De hecho, cuando me pasa algo que se parece a algún episodio de mis mucho escritos, medito acerca de ello y lo asimilo con mayor facilidad. Es como tener una lección teórica (mis cuentos), aprenderla, olvidarla a medias, tener la lección práctica (lo que me ocurre en la realidad) y no olvidarla nunca más.
Volviendo al eje (cómo me voy por las ramas, dios). Supongo que ese afán crítico que tengo será porque no puedo dominarlo todo. Ni siquiera puedo dominar a la perfección mi propia vida. De ello derivarán tantos dolores de cabeza, frustraciones y reproches, creo yo.
Ahora bien. La pregunta clave es: ¿Por qué tanto reproche? No me había tomado la molestia de averiguarlo hasta que mi mejor amigo me dijo "me haces muchos reproches" (o algo así). Y en verdad que lo hago, pero es con justa razón... al menos desde mi punto de vista. Es que yo no critico en vano. No critico por criticar. De hecho, hago la aclaración: soy crítica, no criticona. Critico, reprocho con justa razón cuando algo no me parece o me resulta incómodo. En especial el comportamiento de las personas.
Ahora que lo pienso, me doy cuenta de por qué siempre me incomoda el cómo es la gente. Y todo empieza con mis escritos. Me dedico a escribir desde que tengo nueve años. Desde ahí no he parado. Y es agradable. Fluyo en la prosa de una manera tal que plasmo en el papel mi utopía (que, incluso, no es perfecta), pongo ahí la idea de cómo me gustaría que fuera mi realidad. ¿Y los personajes? Uffff... ahí está la razón de todo. Hago, creo a estos personajes a mi antojo. Dicen y hacen lo que me acomoda, y siempre resulto triunfante. De hecho, los personajes principales son siempre mujeres y ¡curioso! resultan siempre como una proyección mía, de lo que soy, de lo que tengo oculto o de lo que me gustaría ser. En el fondo, si lo pienso bien... como que de cierta forma me gusta llevar el control de todo. Y como la realidad difiere de mi fantasía, tiendo a criticar todo.
Sin embargo, a pesar de muchas cosas, en el fondo mi realidad no es tan diferente de lo que mi imaginación da a luz. Salvo por lo obvio (y me refiero al espacio en el que se desarrollan mis historias), lo que ocurre entre los personajes es muy parecido a lo que me pasa con las gentes a mi alrededor. Como si fuera una puerta abierta a mis futuras experiencias, buenas y malas. De hecho, cuando me pasa algo que se parece a algún episodio de mis mucho escritos, medito acerca de ello y lo asimilo con mayor facilidad. Es como tener una lección teórica (mis cuentos), aprenderla, olvidarla a medias, tener la lección práctica (lo que me ocurre en la realidad) y no olvidarla nunca más.
Volviendo al eje (cómo me voy por las ramas, dios). Supongo que ese afán crítico que tengo será porque no puedo dominarlo todo. Ni siquiera puedo dominar a la perfección mi propia vida. De ello derivarán tantos dolores de cabeza, frustraciones y reproches, creo yo.
miércoles, 23 de noviembre de 2011
Una pregunta que me da vueltas en la cabeza...
Tengo una gran duda: ¿a quién hacerle caso? ¿al corazón? ¿a la razón? ¿a l@s amig@s? ¿al tarot? ¿a la intuición?
El punto es que cuando todos los anteriores te dicen una cosa diferente, te vas volviendo loc@.... y es ahí cuando te vuelves insegur@... ¿y dicen que los inseguros son tontos? Pues yo creo que no, porque al menos son capaces de escuchar a su corazón, a su mente, a los amigos, al instinto y todos ellos al mismo tiempo. ¿Quién más inteligente que aquél? El punto es que si le haces caso a uno, los otros se recienten. Si le haces caso al corazón, después tu mente te dice "otra vez la misma historia... no puedes ver las cosas como son"; si le haces caso a tu razón, el corazón sufre por no dejarte la oportunidad de intentar las cosas que quieres; si le haces caso a los amigos, después cabe la oportunidad de que estén más perdidos que tú y que su consejo haya sido el mejor camino para caer al vacío... de una u otra forma, siempre hay uno que queda insatisfecho y resentido... ¿no hay opción de que todos queden felices, sin tener que pagar todo el hígado?
El punto es que cuando todos los anteriores te dicen una cosa diferente, te vas volviendo loc@.... y es ahí cuando te vuelves insegur@... ¿y dicen que los inseguros son tontos? Pues yo creo que no, porque al menos son capaces de escuchar a su corazón, a su mente, a los amigos, al instinto y todos ellos al mismo tiempo. ¿Quién más inteligente que aquél? El punto es que si le haces caso a uno, los otros se recienten. Si le haces caso al corazón, después tu mente te dice "otra vez la misma historia... no puedes ver las cosas como son"; si le haces caso a tu razón, el corazón sufre por no dejarte la oportunidad de intentar las cosas que quieres; si le haces caso a los amigos, después cabe la oportunidad de que estén más perdidos que tú y que su consejo haya sido el mejor camino para caer al vacío... de una u otra forma, siempre hay uno que queda insatisfecho y resentido... ¿no hay opción de que todos queden felices, sin tener que pagar todo el hígado?
lunes, 21 de noviembre de 2011
"No todo lo que brilla es oro" (aprender de esta frase, por favor)
Esta ha sido una frase que he escuchado desde que soy niña, tanto de mi papá, como de libros y canciones. Y por alguna extraña razón, motivo o circunstancia, no la he tomado en cuenta. A veces, lo que te ponen en bandeja, por importante que sea, es a lo que menos atención le das...qué curioso.
Entiéndase mi reflexión a causa de lo siguiente:
Hoy, a los cursos que te terminamos nuestros estudios en el colegio (al fin), se nos hizo una despedida muy tradicional y emotiva, donde recordamos el paso en el colegio, las locuras que hacemos, etc. Al final, siempre están los abrazos de parte de los profesores, los buenos deseos, las felicitaciones y demás momentos emotivos. Tuve la "dicha" (porque no sé cómo llamarlo realmente) de "reconciliarme" con mi profe de matemáticas, algo que, definitivamente, sólo iba a ocurrir en ese momento, ni antes ni después. Hay que decirlo: nunca me agradaron ni sus clases ni su forma de enseñar. Pero, en fin, eso no es lo principal. Ocurrió que, además de los profesores que me hacían clase, o los que me conocían por ya no me acuerdo qué, esperaba a una personita en especial. Adivinen quién: ese aquel que me saca de quicio, que es mi continuo tema de conversación, que a veces me dan ganas de matar, ese que suelo llamar constantemente "mi mejor amigo"... ese que me trata con INDIFERENCIA, como si fuera algo que se sacó de la nariz o un paño sucio para trapear el piso (puede que exagere un poco, pero el nivel de desaire al que se ha llegado alcanza niveles, para mí, cósmicos). Me cuesta trabajo entender, al menos en forma racional, la razón por la cual este personaje no fue capaz de decir siquiera "hola" en las dos oportunidades en que pasó al lado mío. ¡Dos veces! No estábamos ni a un metro y medio de distancia y no fue capaz de acercarse a decir algo.
Bien, entiendo que algunos pregunten por qué no me acerqué yo. Simple: porque yo no tengo por qué correr tras nadie. Sea quien sea. ¡Y por favor! ¡Si era la despedida de nosotras! Un poquito de afecto no hace mal a nadie, pero... parece que la cobardía les gana a algunos.
Le comenté esta situación a mi papá cuando llegué a casa, y su respuesta fue, precisamente, el título de este escrito: no todo lo que brilla es oro. ¿Y por qué? Porque a veces pensamos que alguien a quien le tenemos tanta confianza y tanto cariño jamás nos hará un desaire, jamás nos apuñalará... pero son los primeros que lo hacen.
Tan cierta su explicación. ¿Cuántas veces me he llevado chascos con quienes yo pensaba jamás me darían la espalda? Varias. Muchas. Es más: demasiadas para mi edad, supongo. Y duele más todavía cuando a esta persona le das una segunda, tercera, cuarta, quinta, sexta oportunidad, y simplemente no cambia. Simplemente sigue ignorándote y no es capaz de asistir al cóctel preparado para nosotras en conjunto con TODOS los profesores. ¿Valdrá la pena seguir insistiendo por la amistad de alguien así, que te dice una cosa y hace otra muy diferente? ¿Valdrá la pena tratar de salvar a un amigo?
P.S: sí, amigo mío. Esto es para tí, para demostrarte cuánto ha dolido tu despecho, tu frivolidad y tu, tal vez, fingido interés. Al menos espero una respuesta cara a cara, para ver si las cosas cambiarán o no.
Entiéndase mi reflexión a causa de lo siguiente:
Hoy, a los cursos que te terminamos nuestros estudios en el colegio (al fin), se nos hizo una despedida muy tradicional y emotiva, donde recordamos el paso en el colegio, las locuras que hacemos, etc. Al final, siempre están los abrazos de parte de los profesores, los buenos deseos, las felicitaciones y demás momentos emotivos. Tuve la "dicha" (porque no sé cómo llamarlo realmente) de "reconciliarme" con mi profe de matemáticas, algo que, definitivamente, sólo iba a ocurrir en ese momento, ni antes ni después. Hay que decirlo: nunca me agradaron ni sus clases ni su forma de enseñar. Pero, en fin, eso no es lo principal. Ocurrió que, además de los profesores que me hacían clase, o los que me conocían por ya no me acuerdo qué, esperaba a una personita en especial. Adivinen quién: ese aquel que me saca de quicio, que es mi continuo tema de conversación, que a veces me dan ganas de matar, ese que suelo llamar constantemente "mi mejor amigo"... ese que me trata con INDIFERENCIA, como si fuera algo que se sacó de la nariz o un paño sucio para trapear el piso (puede que exagere un poco, pero el nivel de desaire al que se ha llegado alcanza niveles, para mí, cósmicos). Me cuesta trabajo entender, al menos en forma racional, la razón por la cual este personaje no fue capaz de decir siquiera "hola" en las dos oportunidades en que pasó al lado mío. ¡Dos veces! No estábamos ni a un metro y medio de distancia y no fue capaz de acercarse a decir algo.
Bien, entiendo que algunos pregunten por qué no me acerqué yo. Simple: porque yo no tengo por qué correr tras nadie. Sea quien sea. ¡Y por favor! ¡Si era la despedida de nosotras! Un poquito de afecto no hace mal a nadie, pero... parece que la cobardía les gana a algunos.
Le comenté esta situación a mi papá cuando llegué a casa, y su respuesta fue, precisamente, el título de este escrito: no todo lo que brilla es oro. ¿Y por qué? Porque a veces pensamos que alguien a quien le tenemos tanta confianza y tanto cariño jamás nos hará un desaire, jamás nos apuñalará... pero son los primeros que lo hacen.
Tan cierta su explicación. ¿Cuántas veces me he llevado chascos con quienes yo pensaba jamás me darían la espalda? Varias. Muchas. Es más: demasiadas para mi edad, supongo. Y duele más todavía cuando a esta persona le das una segunda, tercera, cuarta, quinta, sexta oportunidad, y simplemente no cambia. Simplemente sigue ignorándote y no es capaz de asistir al cóctel preparado para nosotras en conjunto con TODOS los profesores. ¿Valdrá la pena seguir insistiendo por la amistad de alguien así, que te dice una cosa y hace otra muy diferente? ¿Valdrá la pena tratar de salvar a un amigo?
P.S: sí, amigo mío. Esto es para tí, para demostrarte cuánto ha dolido tu despecho, tu frivolidad y tu, tal vez, fingido interés. Al menos espero una respuesta cara a cara, para ver si las cosas cambiarán o no.
jueves, 17 de noviembre de 2011
Tantos muriendo de hambre por falta de alimento, y la estupidez sí que abunda...
Me dio un ataque de risa hoy. Y también me despertó una crítica, igual que siempre.
Estábamos ensayando una misa de licenciatura para el final de los estudios en el colegio y la señora, encargada de pastoral, preguntó por los signos que se presentarían. De los tres cursos, uno sólo tenía listo sus signo. Y eso nos jodió a los otros dos que quedamos. Y nosotras dijimos "hagamos una cartulina con fotos de nosotras, durante toda nuestra vida en el colegio". Nada mal hasta ahí... Hasta que la señora esta dijo "no puede ser una cartulina, debe ser algo como enmarcado o algo así... es una ocasión solemne..."
Es que me dio la risa... "es una ocasión solemne"... o sea, da lo mismo la importancia que nosotras le demos, tiene que ser algo pomposo... es que más idiota no pudo haber sido la mujercita esta... Como si importara tanto la apariencia... ¿no se supone que Cristo promueve la humildad y la sencillez? Porquería de religión que no es capaz de cumplir con lo que predica... ¡Y para qué hablar de la ornamentación de las iglesias en general! Puro oro, maderas finas y metales tratados... ¡Igualito a lo que Jesús predicó!, ¿cierto?...
¿Con qué cara vienen después a exigirnos humildad? Ladrones de porquería... con tantas joyas que tienen no son capaces de ayudar a los más pobres... Capacito que si Jesús viniera a la Tierra, nuevamente, le darían tres infartos, una depresión gravísima y se colgaría de alguna viga...
Estábamos ensayando una misa de licenciatura para el final de los estudios en el colegio y la señora, encargada de pastoral, preguntó por los signos que se presentarían. De los tres cursos, uno sólo tenía listo sus signo. Y eso nos jodió a los otros dos que quedamos. Y nosotras dijimos "hagamos una cartulina con fotos de nosotras, durante toda nuestra vida en el colegio". Nada mal hasta ahí... Hasta que la señora esta dijo "no puede ser una cartulina, debe ser algo como enmarcado o algo así... es una ocasión solemne..."
Es que me dio la risa... "es una ocasión solemne"... o sea, da lo mismo la importancia que nosotras le demos, tiene que ser algo pomposo... es que más idiota no pudo haber sido la mujercita esta... Como si importara tanto la apariencia... ¿no se supone que Cristo promueve la humildad y la sencillez? Porquería de religión que no es capaz de cumplir con lo que predica... ¡Y para qué hablar de la ornamentación de las iglesias en general! Puro oro, maderas finas y metales tratados... ¡Igualito a lo que Jesús predicó!, ¿cierto?...
¿Con qué cara vienen después a exigirnos humildad? Ladrones de porquería... con tantas joyas que tienen no son capaces de ayudar a los más pobres... Capacito que si Jesús viniera a la Tierra, nuevamente, le darían tres infartos, una depresión gravísima y se colgaría de alguna viga...
De las tan mal vistas "cabezas de alcantarilla" y el trasfondo culpable de la Iglesia Cristiano-Católica... ¡Culpables de mucho!
Soy testigo ÍNTIMO de la discriminación, por así llamarla, contra estos genios del humor considerados, en la mayoría de los casos como "ordinarios". Y sí, soy una integrante de este grupo. :) jojo.
En todos lados surgen bromas, frases jocosas y situaciones por las cuales vale la pena reírse, y depende de las mismas personas con las que se esté o el ambiente... Ahora bien...¿cuál es el problema tan grave que tienen contra los que solemos usar el "doble sentido"? Se nos cataloga de ordinarios, pervertidos y asquerosos. ¡Como si ellos fueran tan pulcros! Tanto que se cohíben o fruncen el ceño cuando decimos algo relacionado con lo sexual... ¡Pero si es parte de la naturaleza! ¿Por qué dejarlo de lado o convertirlo en tabú?
Estamos en un planeta donde quienes tenemos esta clase de humor somos fichados con adjetivos bastante alejados de la verdad... tipo pervertidos, y poco más, pederastas... como si fuéramos algo de eso...
La naturaleza nos entregó sexualidad, está ahí presente, quieran algunos o no, y convertirla en algo "sucio" lo considero una completa estupidez. Y pongámonos a pensar de dónde salió esta visión prohibitiva del sexo: Iglesia cristiano-católica. ¿De dónde más? ¡Pero si no encontraron nada más estúpido que decir que sexo=amor! ¿De dónde salió tamaña estupidez? Miremos la naturaleza... ¿acaso los perros se aparean por sentir "amor"? ¿O se casan los leones en el África? ¡No, por supuesto que no! ¿Por qué entonces relacionar sexo con amor y volverlo algo pecaminoso si se hace por mero placer? ¡ Fíjense lo que acabo de escribir!: "se vuelve pecaminoso el mero placer". Es que estos &%$"·# no pueden haber sido más frustrados en sus vidas... Restringen el placer, trasladan el sexo a la "expresión del amor" y más encima lo convierten en algo "sucio", como si fuera pecado algo tan natural y propio de la naturaleza... ¿Digo lo que pienso? Me parece una estupidez soberana. Así de simple.
A veces pienso en las culturas más antiguas... en los que le rendían un culto al sexo, quienes no tenían ningún pudor por fornicar en plena calle. ¿Qué tenía de malo aquello? O sea, si los perros pueden fornicar en la calles, los leones, las aves, los insectos y cuanto ser vivo hay... ¿cuál es la idea de convertir en "sucio" el acto reproductivo? Frustrados de mierda... y alegan sin bases, considerando que entre monjes y sacerdotes se hacen las orgías más grandes del planeta (recordemos ese convento y ese seminario unidos por un túnel secreto; y los 2000 fetos encontrados en el patio trasero de un convento en España). Realmente, considero ya inútil, estúpida y poco fructífera la existencia de los dogmas cristianos. ¡Están hechos para la época medieval, por dios! Estamos en el siglo XXI y todavía no se dan cuenta los muy idiotas... salvo algunos, claro; siempre hay excepciones...
En todos lados surgen bromas, frases jocosas y situaciones por las cuales vale la pena reírse, y depende de las mismas personas con las que se esté o el ambiente... Ahora bien...¿cuál es el problema tan grave que tienen contra los que solemos usar el "doble sentido"? Se nos cataloga de ordinarios, pervertidos y asquerosos. ¡Como si ellos fueran tan pulcros! Tanto que se cohíben o fruncen el ceño cuando decimos algo relacionado con lo sexual... ¡Pero si es parte de la naturaleza! ¿Por qué dejarlo de lado o convertirlo en tabú?
Estamos en un planeta donde quienes tenemos esta clase de humor somos fichados con adjetivos bastante alejados de la verdad... tipo pervertidos, y poco más, pederastas... como si fuéramos algo de eso...
La naturaleza nos entregó sexualidad, está ahí presente, quieran algunos o no, y convertirla en algo "sucio" lo considero una completa estupidez. Y pongámonos a pensar de dónde salió esta visión prohibitiva del sexo: Iglesia cristiano-católica. ¿De dónde más? ¡Pero si no encontraron nada más estúpido que decir que sexo=amor! ¿De dónde salió tamaña estupidez? Miremos la naturaleza... ¿acaso los perros se aparean por sentir "amor"? ¿O se casan los leones en el África? ¡No, por supuesto que no! ¿Por qué entonces relacionar sexo con amor y volverlo algo pecaminoso si se hace por mero placer? ¡ Fíjense lo que acabo de escribir!: "se vuelve pecaminoso el mero placer". Es que estos &%$"·# no pueden haber sido más frustrados en sus vidas... Restringen el placer, trasladan el sexo a la "expresión del amor" y más encima lo convierten en algo "sucio", como si fuera pecado algo tan natural y propio de la naturaleza... ¿Digo lo que pienso? Me parece una estupidez soberana. Así de simple.
A veces pienso en las culturas más antiguas... en los que le rendían un culto al sexo, quienes no tenían ningún pudor por fornicar en plena calle. ¿Qué tenía de malo aquello? O sea, si los perros pueden fornicar en la calles, los leones, las aves, los insectos y cuanto ser vivo hay... ¿cuál es la idea de convertir en "sucio" el acto reproductivo? Frustrados de mierda... y alegan sin bases, considerando que entre monjes y sacerdotes se hacen las orgías más grandes del planeta (recordemos ese convento y ese seminario unidos por un túnel secreto; y los 2000 fetos encontrados en el patio trasero de un convento en España). Realmente, considero ya inútil, estúpida y poco fructífera la existencia de los dogmas cristianos. ¡Están hechos para la época medieval, por dios! Estamos en el siglo XXI y todavía no se dan cuenta los muy idiotas... salvo algunos, claro; siempre hay excepciones...
miércoles, 16 de noviembre de 2011
El significado de la indiferencia
Desde hace una o dos semanas he tenido ciertos roces con un amigo. Para mí, este amigo significa mucho más que un simple individuo con el cual reírme un rato. Es como un segundo padre, el amigo al cual más aprecio y una fuente de reflexiones. Aunque, ciertamente, hay veces en que quisiera tirarlo escaleras abajo... Curiosamente, es un profesor. Es el único profesor de Artes del colegio, y en mi opinión, el mejor.
Hace unas semanas surgió un problema a raíz de rumores llenos de una envidia en trasfondo. El resultado fue ignorarme en público; y yo, por mi parte, ignorarlo cuando me lo encontraba... nada más que por pura frustración.
Por algún motivo que escapa a mi razón, la indiferencia siempre ha sido algo que me molesta. Y más que molestarme, me produce una dolorosa puntada en el fondo de mi esencia. Suelo relacionar la indiferencia con un rechazo a mi presencia, a mi forma de ser... ¡Y qué más doloroso que te rechacen por ser tú mismo, como eres...! En realidad, no tenía ni la más mínima idea del peso real que tenía la acción "ignorar"... hasta ahora, creo. Y si bien no sea la respuesta definitiva y absoluta, al menos es la primera arista que le veo a este oscuro vértice...
Conversando con una amiga hace unos días acerca de este tema, me comentó que el profesor de filosofía (con el que me llevo relativamente bien, salvo por una que otra diferencia más bien personal-ideológica) había expuesto su punto de vista con respecto a la indiferencia y al ignorar. Obviamente relacionado con el respeto. Según su visión, cuando ignoras a alguien, estás negando su presencia, su existencia. lo niegas como ser... En verdad, cuando lo pienso, no deja de tener razón... Cuando ignoras a alguien, vulgarmente finges que no está, que no existe... ¡Y eso es negar a la persona! Tal vez fue sin querer, pero aquella simple explicación me aclaró una duda que había tenido toda mi vida... Qué curioso: Andrés aparece y se van aclarando mis dudas internas... y apareciendo otras, también. Por su acción directa o indirecta, junto con otros más, me voy hundiendo día a día un poco más en el pozo del cuestionamiento.
El caso lo aplico a lo siguiente: este amigo mío, tan significativo para mí, optó por ignorarme a raíz del problema surgido. Y cuánto dolió aquello... no se me habría ocurrido nunca que él me ignoraría. Y más dolió cuando recordé el significado de la indiferencia según Andrés. ¿Así que me estabas negando?... Bueno, después de hablarlo, me encontré con la sorpresa de que "fingía ignorarme". Apsss, bueno. Entonces me da igual... Qué curiosa es la reacción cuando se ignora y se finge ignorar... Al fin y al cabo, sea real o no, ¿no es apartarte? ¿No es dejarte de lado?
* * *
P.S.: Un abrazo afectuoso a estos dos hombres que, a propósito o no, me han hecho despertar nuevamente al universo del cuestionar. Sé que leerán esto. :)
Hace unas semanas surgió un problema a raíz de rumores llenos de una envidia en trasfondo. El resultado fue ignorarme en público; y yo, por mi parte, ignorarlo cuando me lo encontraba... nada más que por pura frustración.
Por algún motivo que escapa a mi razón, la indiferencia siempre ha sido algo que me molesta. Y más que molestarme, me produce una dolorosa puntada en el fondo de mi esencia. Suelo relacionar la indiferencia con un rechazo a mi presencia, a mi forma de ser... ¡Y qué más doloroso que te rechacen por ser tú mismo, como eres...! En realidad, no tenía ni la más mínima idea del peso real que tenía la acción "ignorar"... hasta ahora, creo. Y si bien no sea la respuesta definitiva y absoluta, al menos es la primera arista que le veo a este oscuro vértice...
Conversando con una amiga hace unos días acerca de este tema, me comentó que el profesor de filosofía (con el que me llevo relativamente bien, salvo por una que otra diferencia más bien personal-ideológica) había expuesto su punto de vista con respecto a la indiferencia y al ignorar. Obviamente relacionado con el respeto. Según su visión, cuando ignoras a alguien, estás negando su presencia, su existencia. lo niegas como ser... En verdad, cuando lo pienso, no deja de tener razón... Cuando ignoras a alguien, vulgarmente finges que no está, que no existe... ¡Y eso es negar a la persona! Tal vez fue sin querer, pero aquella simple explicación me aclaró una duda que había tenido toda mi vida... Qué curioso: Andrés aparece y se van aclarando mis dudas internas... y apareciendo otras, también. Por su acción directa o indirecta, junto con otros más, me voy hundiendo día a día un poco más en el pozo del cuestionamiento.
El caso lo aplico a lo siguiente: este amigo mío, tan significativo para mí, optó por ignorarme a raíz del problema surgido. Y cuánto dolió aquello... no se me habría ocurrido nunca que él me ignoraría. Y más dolió cuando recordé el significado de la indiferencia según Andrés. ¿Así que me estabas negando?... Bueno, después de hablarlo, me encontré con la sorpresa de que "fingía ignorarme". Apsss, bueno. Entonces me da igual... Qué curiosa es la reacción cuando se ignora y se finge ignorar... Al fin y al cabo, sea real o no, ¿no es apartarte? ¿No es dejarte de lado?
* * *
P.S.: Un abrazo afectuoso a estos dos hombres que, a propósito o no, me han hecho despertar nuevamente al universo del cuestionar. Sé que leerán esto. :)
Suscribirse a:
Comentarios (Atom)